martes, 3 de abril de 2018

"DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO INFANTIL Y JUVENIL - 2018"

Un año más conmemoramos el 2 de abril, "Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil", y siempre con el recuerdo de H. C. Andersen como protagonista de la fecha. Para el 2018 mensaje y cartel llegan desde Letonia como invitación a la lectura, no sólo en este día sino a lo largo de los 364 restantes.



Los libros hacen grande lo más pequeño
de Inese Zandere
Las personas tienden al ritmo y a la regularidad, de la misma forma que la energía magnética organiza las virutas de metal en un experimento de física, de la misma forma que un copo de nieve crea cristales a partir de agua. Ya sea en un cuento de hadas o en un poema, a los niños les gusta la repetición, los refranes y los motivos universales porque pueden reconocerse una y otra vez; dan regularidad a un texto. El mundo adquiere un orden precioso. Aún recuerdo que de niña luchaba conmigo misma por defender la justicia y la simetría, la igualdad de derechos para la izquierda y la derecha: si tamborileaba con los dedos una melodía sobre la mesa, contaba cuántas veces debía golpear con cada dedo para que los demás no se sintieran ofendidos. Solía aplaudir dando una palmada con la mano derecha sobre la izquierda, pero pensé que eso no era justo y aprendí a hacerlo al contrario, con la izquierda sobre la derecha. Por supuesto, este afán instintivo de equilibrio resulta gracioso, pero lo que muestra es la necesidad de evitar que el mundo llegara a ser asimétrico. Tenía la sensación de ser la única responsable de todo su equilibrio.
La inclinación de los niños hacia los poemas y las historias surge, igualmente, de su necesidad de llevar regularidad al caos del mundo. Desde la indeterminación todo tiende hacia un orden. Las canciones infantiles, las canciones populares, los juegos, los cuentos de hadas, la poesía… son formas de existencia rítmicamente organizadas que ayudan a los más pequeños a estructurar su presencia en el gran caos. Crean la conciencia instintiva de que el orden en el mundo es posible y que todas las personas tienen en él un sitio único. Todo fluye hacia este objetivo: la organización rítmica del texto, las series de letras y el diseño de la página, la impresión del libro como un todo bien estructurado. La grandeza se revela en lo más pequeño y le damos forma en los libros infantiles, incluso cuando no estamos pensando en Dios o en los fractales. Un libro infantil es una fuerza milagrosa que promueve el enorme deseo de los pequeños y su capacidad de ser. Promueve su coraje para vivir.
En un libro, los pequeños siempre son grandes, de manera instantánea y no solo cuando llegan a adultos. Un libro es un misterio en el que se encuentra algo que no se buscaba o que no estaba al alcance de alguien. Lo que no pueden comprender lectores de una cierta edad permanece en su conciencia como una impronta y continúa actuando aun cuando no lo entiendan completamente. Un libro ilustrado puede funcionar como un cofre del tesoro de sabiduría y cultura incluso para los adultos, igual que los niños pueden leer un libro destinado a adultos y encontrar su propia historia, un indicio sobre sus vidas incipientes. El contexto cultural modela a las personas, estableciendo las bases para las impresiones que llegarán en el futuro, así como para las experiencias más difíciles a las que tendrán que sobrevivir sin dejar de ser íntegros.
Un libro infantil representa el respeto por la grandeza de lo más pequeño. Representa un mundo que se crea de nuevo una y otra vez, una seriedad lúdica y preciosa, sin la que todo, incluida la literatura infantil, es simplemente un trabajo muy pesado y vacío.



Cartel de Reinis Pëtersons

miércoles, 21 de marzo de 2018

Pececitos de colores

21 de marzo y "Día de la Poesía", como si fuera necesario dedicarle un solo día; ella debe estar presente todos los días del año ya que brota desde el sentimiento, la piel, la hondura...y por ello debe acompañarnos cada instante, cada día pues nos hace mejores personas.
Para recordar la fecha, este año acudimos a dos poetas almerienses: Pura López Cortés (allí nacida) y Ana María Romero Yebra (vive allí desde hace muchos años  y es una almeriense más). Los dos poemas miran al mar y queremos sirvan de recuerdo, de homenaje a Gabriel que soñaba desde el Cabo de Gata con el mar y toda la vida que tiene dentro.

Ilustración tomada de internet

"Grumete"
 de 
Pura López Cortés

Tengo un barquito en el puerto
de azúcar y de azulete
y para hacerme a la mar 
sólo me falta un grumete,
que tenga risa de sal
y espíritu aventurero,
y ganas de navegar
los mares todos enteros.
En mi barquito pesquero
toda la marinería,
faenando en los caladeros
de la costa de Almería.

Poema incluido en la publicación de Alín  
"Chocolate con libros" 
 (Almería y enero del 2000)

Ilustración de Raquel Blázquez

"El marinero" 
de  
Ana María Romero Yebra 
- Mamá, cuando crezca mucho
yo voy a ser marinero
para andar por los caminos
del mar, sobre mi velero.

- Mamá, cuando crezca mucho
bajaré al fondo del mar
para adornarle con perlas
y ramitas de coral.

Mamá, cuando crezca mucho
y pesque bajo la Luna
cogeré la estela blanca 
que va formando la espuma.

Mamá, cuando crezca mucho
estaré siempre a tu lado
y en mi barquito de vela
volveré con el pescado.

Y tú, cuando salga el Sol,
me esperarás en el puerto
con la sonrisa en la cara
y los brazos abiertos.

Poema incluido en el libro
 "Versos en la mochila",
 publicado por Ánfora Nova (Rute - Córdoba y 2014)
   
  

domingo, 18 de febrero de 2018

"No quería ser un árbol"

Letika Flores, autora mexicana que nos acompaña en esta entrada, nació en Veracruz, aunque vive en Cancún desde hace 32 años. Escribe cuentos y fábulas que  aparecen en cuatro plaquets que ha publicado y en las que aborda historias en las que valores como el respeto, la superación, la solidaridad, etc... se hacen presentes.
Con estas historias ha recorrido escuelas en Veracruz y Quintana Roo donde más de 7000 niños le han escuchado con su lectura en voz alta y también las ha llevado a diferentes  programas de radio.



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Letika Flores



NO QUERIA SER UN ARBOL
de Letika Flores
Mayelita, una niña especial asistía muy contenta a la escuela, antiguamente iba a otra para niños especiales, donde estuvo dos años, aprendiendo muchas cosas, incluyendo tomar la cuchara para comer, ponerse los calcetines con menos trabajo del que le costaba habitualmente, vestirse, ayudar en la cocina con herramientas especiales para no tener accidentes, etc. También conoció algunos amigos que hasta la fecha se comunicaban por mensajes, pero ahora que los programas de gobierno le permitían ir a una escuela regular, ella le pidió a sus papás ir a esa que quedaba tan cerca de su casa, era tan bonita, toda pintada de verde, con animalitos y flores adornando los salones, ah y ese jardín con tantas flores amarillas, que con el sol se veían más brillantes.
En esos días estaban practicando una obra de teatro para la primavera, ella quería ser una mariposa, pero tendría que desplazarse por todo el escenario, su maestra muy amablemente le sugirió que podía ser un hermoso árbol, lo cual no la animaba mucho, se fue triste a casa y le comentó a su mamá, pues ella deseaba tener unas hermosas alas de color rosa,-No mamá, si no soy mariposa, prefiero no participar.
-Yo creo que deberías considerarlo, ser un árbol no es tan malo, dijo cariñosamente su mami. 
 Imagen relacionada



Ilustración tomada de Internet

-No mamá, yo siempre he querido ser mariposa, porque las alas son tan bonitas, brillan y se ven tan bien, que no creo que luzca tan bonita siendo un árbol…
A su mamá no le gustaba contrariarla, así que ya no le comentó más.
Esa noche Mayelita después de hacer su oración, se durmió y soñó que era un hermoso árbol de manzanas, tan rojas, y tan bonitas, como las que veía en el súper y estaban tan caras.
Al día siguiente mientas se vestía para ir a la escuela le comentó a su mamá acerca de su sueño, para su sorpresa, su mami durante la noche, le había hecho unas preciosas manzanas de unisel cubiertas de diamantinas rojas, además cada una tenía un palito con su hoja, le brillaron los ojos y dijo:
 -Mamá que bonitas están, ¿son para mi traje de árbol?
– ¡Claro mi cielo!, me da gusto que te agraden.
Cuando llegó a la escuela inmediatamente le comentó a su maestra que aceptaba ser un árbol, ya su mami le había hecho unas hermosas manzanas, entusiasmada practicó la obra con sus compañeros, le ponía muchas ganas, ya que el árbol de vez en cuando meneaba sus ramas con el viento.
El día de la presentación, su mamá fue vestida de verde igual que el árbol, antes de entrar al escenario le dio una cajita dorada con un moño de listón rojo, cuando ella lo abrió, sorpresa, eran unos aretes en forma de manzana,
- Pónmelos mamá, ¡se me verán geniales!.....

Su papá llegó más tarde a la obra ya que tuvo que pedir permiso en el trabajo, por ningún motivo se lo hubiera perdido! 
Imagen relacionada 
Ilustración tomada de Internet

viernes, 26 de enero de 2018

"Niño de hielo"


Ocho de la mañana, se abren las puertas del cole y tras una hora de camino a una temperatura de nueve grados bajo cero llega Wang Fuman, literalmente congelado, con su pelo y sus cejas nevadas, sus mejillas rojas y las manos arrugadas y heridas por el frío. Wang Fuman, ese es su nombre, cursa tercero de primaria y se había helado mientras hacía el trayecto de 4,5 kilómetros de distancia que separan  su casa del colegio. En nuestra última entrada, recomendábamos el libro "Quiero ir al cole", en él vari@s autor@s e ilustrador@s dedicaban su obra a es@s niñ@s que soportan, día a día, enormes dificultades para acceder a su colegio o no tienen la oportunidad de acudir a él.
Días después todos los medios se hicieron eco de la ilusión y las dificultades de este niño en su afán por aprender, por estar en el colegio; su historia, tan real, podría haber formado parte de "Quiero ir  al cole" con todo merecimiento. Teresa Guerra, maestra y poeta le ha puesto palabra a la lección que Wang nos ofrece a tod@s, niñ@s y educadores. Ahora que se aproxima el 30 de enero, "Día de la Paz", nuestro deseo del cumplimiento de  una escolarización global para tod@ niñ@ en cualquier parte del planeta.

Wang, niño de hielo. Fotografía tomada por sus profesores.


"NIÑO DE HIELO"
          de Teresa Guerra 

Niño de hielo
debajo de la escarcha de tu pelo
descubro que eres de carne y hueso.
Desprendes calor y enciendes el fuego
de la conciencia apagada
En tu sonrisa helada
se dibuja un mensaje
de paz y de anhelos
Niño de hielo
que caminas sin pereza
por un abrupto
y largo sendero
para llegar a la escuela
Sin más abrigo
que el viento
que te rasga la piel
y te corta el aliento
Niño de hielo
yo quiero ser tu maestro
que te llena de ilusiones
y deseos de aprender
A pesar de la distancia
el frío y la adversidad
llegas alegre al colegio
Niño de hielo,
eres tú el que
nos da la lección
y del que hoy aprendemos.
Gracias por ser ejemplo
de esfuerzo y superación
para los niños
de este lado del mundo
que no se mueven
de su zona de confort
y que recorren apenas
doscientos metros
en coche y calefacción
para llegar al colegio.
Y que se aburren
si no hay tablet,
la play o el ordenador,
que no leen a pesar
de tener todos los cuentos.
Niño de hielo,
por los niños como tú
merece la pena
la lucha y el esfuerzo
por desear un mundo más justo y bueno.


Manos de Wang





viernes, 22 de diciembre de 2017

"Quiero ir al cole", también en Navidad

"Quiero ir al cole", presentado recientemente en Cáceres, reúne a una veintena de autor@s/ilustrador@s que bajo el auspicio de Ed. Norbanova y la selección de Pilar López Ávila dan contenido a este libro que llega con un propósito nobilísimo. Lo recaudado con su venta se destina a la ONG  Personas y su proyecto "Niños de la calle" de Manila (Filipinas). Tod@s los textos hablan de la importancia de ir al "cole" y el sacrificio que much@s niñ@s hacen para acudir a él, si es que tienen la oportunidad de hacerlo. Un libro más que recomendable con el fin más idóneo.
Como muestra del libro, idóneo regalo para estos días, un poema de Mar Benegas ilustrado por María Polán.


Ilustración de María Polán


"Camino a la escuela"
de Mar Benegas

La niña se despereza
corta leña, trae ramas,
todavía no es de día
y ya arregló la cabaña,
deja todo preparado
y se va cada mañana.

Ruge el río de aguas frías,
el camino ya se acota:
cruza con gran valentía.
Va descalza por las rocas,
camina que te camina,
pasa una araña y la toca.
Corre y se da mucha prisa.
La selva se vuelve loca
cuando un mono tiene risa.
Y después de muchas horas
allá lejos la divisa:
el corazón se le atora.

Quiere llegar a la puerta,
el cansancio ya se nota,
se alegra al ver que está abierta.
Cruzar la selva entre fieras
e ir descalza entre las rocas
no es aventura cualquiera.
Ella no tiene libretas,
ni libro tiene siquiera.
Y a pesar de todo esto
no hay cosa que ella más quiera,
por peligroso que sea,
que ir cada día a la escuela.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Primeras letras



Dos poemas sobre las vocales, el primero de ellos "Canción para un niño pintor" fue escrito por Cristóbal Romero, poeta amigo del grupo Alcaraván. Este poema formaba parte de un cuadernillo de lectura publicado por la Biblioteca del Ceip Alfonso X el Sabio de Arcos de la Frontera y  Cristóbal lo dedicó a Juan Pablo, alumno del centro que ilustró el citado cuadernillo. Posteriormente se publicó en "Ábreme y verás" dentro de la colección Caballo de Cartón - Ed. Escuela Española, año 1989, dirigida por el también arcense Carlos Murciano.



El segundo de los poemas pertenece al poeta salvadoreño Alberto Jirón Flamenco, joven autor con obra galardonada y publicada en diferentes antologías y publicaciones digitales. En Encuentos y Guía Infantil podéis conocer otros de sus poemas infantiles que para el 2018 aparecerán en su primer libro de poesía infantil. 



Ilustración tomada de internet



"Las vocales"
de
Alberto Jirón Flamenco


Estudio las vocales:
origen de la luz,
estudio las vocales
que también estudias tú.

La es la primera
que yo pude aprender,
con A inicia Ala
ahora ya lo sé.

La es la segunda…
¡Qué bonito es saber!
¿Y la vocal delgada
sabes, niño, cuál es?

La I es la tercera,
la O sigue después.
Me gusta repasarlas
una, otra y otra vez.

La última de todas
sé que la sabes tú.
La última de todas… 
Sí, es la vocal U.

jueves, 30 de noviembre de 2017

"Otoño"

Versos para este otoño que se presentó puntual en el calendario y  retrasado en el tiempo...casi en los días del invierno. Ana María  nos regala en su palabra esta deliciosa estampa otoñal que se hace viva en la ilustración de Mónica. Versos e ilustración, regalo  de dos amigas entrañables,  que queremos  compartir en esta entrada.


Niña de otoño, ilustración de Mónica Ortiz

"Otoño"
de Ana María Romero Yebra

Las hojas de los chopos se murmuran
secretos al oído
y el tronco les advierte cada tarde
que va a llegar el frío.

Las hojas de los chopos  se columpian
cuando las mueve el viento
y las noches de otoño van pintando
de amarillo su cuerpo.

Las hojas de los chopos  se desprenden
del calor de la rama
y ponen en el verde de la hierba 
una alfombra dorada.